Feliz Navidad
Cada veinticuatro de diciembre, antes de cenar, nos reunimos delante del pesebre. Mi madre besa al Niño, lo coloca sobre la alfombrilla y da paso a mi padre, que lee una oración. Todos guardamos silencio durante unos minutos. Algunos cierran los ojos. Yo entrelazo las manos y miro al protagonista. Él a mí. No me juzga, solo espera a que hable, pero no sé qué decirle.
«¿En qué quieres cambiar este nuevo año?». Mantengo la boca cerrada. Sin embargo, las palabras fluyen en mi mente con vida propia:
«Quiero ser mejor persona y tener un corazón más limpio para que puedas habitar en él. Quiero dejar de mirar a la gente por encima del hombro, como si fuera mejor que ellos; exigir menos y comprender de una vez por todas que cada uno da lo que puede dar. No enfadarme tanto, evitar a toda costa imponer mis ideas, guardar silencio y ayudar al que me necesita. Cerrar la boca a tiempo cuando no tenga nada bueno que decir de los demás. Escuchar. Evitar obsesionarme con cumplir mis sueños, confiar en ti y vivir cada etapa conforme viene.
Quiero aceptar a cada uno como es. No ofenderme ni tomarme las cosas como algo personal cuando no me valoren, ni me mencionen ni me hagan ser la protagonista. Hay personas que no sienten afinidad por mí y está bien, es normal, uno no puede caer bien a todo el mundo. Perdonar, aunque me cueste. No desear más de lo que necesito. Agradecer, continuamente, sin olvidar a todas las personas que pones en mi camino. Ser consciente de las necesidades de otros, del vecino que hace malabares para llegar a fin de mes o de las familias que de la noche a la mañana lo han perdido todo y viven en la calle. Ser sensible al dolor de los demás, a la soledad en la que habitan, a la ausencia de abrazos en los niños, a la falta de compañía que viven los ancianos. Rezar por las madres que no saben dónde están sus hijos, por las que los han perdido, por las que se ven obligadas a abortar, por las mujeres que desean ser madres y por aquellas que están sometidas y obligadas a vender su cuerpo.
Quiero tener presente a María y a José, tus padres, que tuvieron que huir de su ciudad para protegerte. Hoy, sigue habiendo miles de familias que abandonan su país queriendo alcanzar una vida digna.
Quiero ser más valiente. Más humana. Menos pretenciosa. No ser causa de malestar para nadie.
Enséñame a ser humilde, amable para que pueda aliviar el sufrimiento y las dificultades de los demás. Que sepa frenar mi ego y pedir disculpas cada vez que ofenda o me equivoque.
Quiero ser útil en este mundo, “un pequeño lápiz en tus manos”».
Los minutos se han acabado. Nos acercamos a besar al Niño mientras mi padre inicia un villancico. Los niños corretean directos a la mesa. Los mayores terminamos de cantar y nos unimos a ellos.
Espero y deseo que tengas una feliz Navidad y que recibas todo el amor que Dios nos regala a través de su hijo.
Un abrazo
Elisa




GRACIAS una vez más por la delicadeza y paciencia en escribir tan linda plegaria al cielo mi querida Elisa. Espero de verdad que tengas una lindísima Navidad y que empiecen MUY BIEN este nuevo año que está por comenzar. Te quiero mucho. 1000 besos.
Una oración preciosa, llena de humanidad