Cartas y relatos
Carta de Elisa Díaz
Querido lector:
Me hubiese gustado enviarte esta carta el domingo pasado, cuando estaba previsto que lo hiciera, pero entre lo cansada que estaba después de doce horas de vuelo, la pequeña María que necesitaba adaptarse al cambio y el calor sofocante, me fue imposible.
Verás, quería contarte que hace tiempo se me ocurrió la idea de escribirte cartas más a menudo. Intercalarlas con los relatos de Bruja Maldada. Intenté arrinconar el asunto. «Elisa, ¿qué le vas a contar? ¿Y si no le gustan? ¿Y si no quiere recibirlas? ¿Y si le aburren?». El miedo siempre está buscando una rendija por la que colarse. Miedo y vergüenza y también inseguridad.
La idea continuó dando vueltas en mi cabeza hasta que se lo conté a Bruja. Ya sabes como es, te va a decir lo que piensa, sí o sí, te guste o no. Y por lo visto le parece una idea excelente, aunque yo no lo tengo tan claro. Dice que es una buena oportunidad para derribar ciertos muros y dar rienda suelta a mi pluma. Me ofrece todos los domingos que no publica para compartir mis cartas contigo. Claro, como ahora ella viaja más…
Así que me voy a arriesgar y voy a seguir su consejo. Puede que tenga razón y me sirva para coger más ritmo y confianza (si no funciona al menos habré ejercitado la muñeca). Puede que estén en lo cierto los que dicen que hay que probar cosas nuevas, lanzarse a la piscina o salir de la zona de confort (odio esta expresión, si estoy confort, ¿para qué cambiar?).
Serán cartas sencillas sobre alguna reflexión, suceso o la exposición neutral de un tema. Nada complejo.
Estoy un poco nerviosa, escribir ficción es distinto. Las cartas son más personales, solo se las escribo a mi familia. Han sido en momentos puntuales cuando las has recibido. Pero veamos cómo se da y si la cosa se tuerce… me retiraré con dignidad y le cederé por completo el mando a Bruja.
Aquí tu presencia será más importante todavía y desearé leer tu “carta” en los comentarios.
Me parecía oportuno avisarte para que no se confunda el espacio de Bruja con el mío, aunque en cada publicación pondremos en el subtítulo si es carta o relato.
Por el momento, es todo. Pronto recibirás mi primera carta.
Un abrazo fuerte
Elisa.




No dejes de intentar nuevas formas de expresarte, todo es literatura y mostrar tu intimidad sin vergüenza es una forma de expresión muy valiosa.
Querida Elisa:
Gracias por elegir el riesgo de la cercanía. Los relatos nos permiten admirar la belleza de una voz; las cartas, en cambio, nos invitan a sentarnos junto a quien la sostiene.
Me alegra que hayas decidido abrir esa puerta. No porque la ficción sea menos verdadera, sino porque hay verdades que solo encuentran su lugar cuando alguien se atreve a hablar sin otro refugio que su propia palabra.
Ojalá nunca dejes de escribirlas. Al otro lado siempre habrá quien abra ese sobre con la ilusión de recibir noticias de una amiga. Y eso, en un tiempo de mensajes fugaces, es un regalo que merece ser cuidado.
Gracias por atreverte. Ya espero la siguiente carta.
Un abrazo grande.