Aniversario
Mi querido lector:
Sé que hoy es sábado y que tanto Bruja Maldada como yo solemos publicar los domingos. Sin embargo, este fin de semana es especial y hay mucho que celebrar.
Un día como hoy, hace cuatro años, el 24 de enero de 2022, Martín se marchó a vivir al cielo. Quizá pienses que es una locura celebrar su ausencia, pero es que él no ha dejado de estar presente en nuestras vidas desde el instante en que se fue. Cuando piensas que alguien tan maravilloso ha formado parte de tu esencia, de tu yo más profundo, de tu día a día, solo puedes sentirte feliz y afortunado por haberle conocido.
Fui elegida para ser su madre. Compartimos un montón de momentos que ahora guardo en mi corazón como el tesoro más preciado. Recuerdos que me hacen sonreír al acordarme de su manera de ser y de entender la vida.
Sé que suena un poco irracional, pero tranquilo que todavía no me he vuelto loca del todo. Lo que pasa es que desde que nacemos nos enseñan a amar físicamente en lugar de con el alma, por eso, a veces, se hace tan difícil entender lo que te digo.
Celebro haber tenido la oportunidad de verlo nacer, de acunarlo entre mis brazos, de llenarlo de besos, de enseñarle sus primeras palabras, de disfrutar de sus dibujos. Celebro haber visto su sonrisa porque cuando cierro los ojos está ahí, puedo escucharla. Celebro sus “te quiero” salidos del corazón, sin venir a cuento, espontáneos, mientras veíamos Spirit, El corcel indomable. Así era su espíritu, como ese potrillo salvaje que vivía la vida intensamente y disfrutaba de las cosas más simples.
Un año después, el 24 de enero de 2023, sin tenerlo planificado, Bruja Maldada aterriza en Substack. Ese fue el último regalo de Martín antes de irse. Un seudónimo que terminó convirtiéndose en una mujer cargada de fuerza y valor para que no me rindiera, para seguir adelante a pesar de las dificultades. Una mujer que nada tiene que ver con conmigo, pero de la que ya no puedo ni quiero separarme.
En la vida no existen las casualidades, nada ocurre porque sí, aunque eso ya lo hemos hablado otras veces.
Quería escribirte esta carta para compartir contigo esta celebración, para darte las gracias por haberme acompañado todo este tiempo. Y también a todas las personas que desde el principio empezaron a leer los relatos de Bruja Maldada. Os llevo en mi corazón con mucho cariño, me ayudasteis desinteresadamente, como lo hacen los verdaderos amigos. Siempre os estaré agradecida. Vosotros sabéis quienes sois. Me gustaría abrazaros en persona a cada uno, aunque se me saltarían las lágrimas y no podría pronunciar ese «Gracias» con mayúscula. No creí que las historias de esta mujer pudieran interesar a alguien. Por eso no puedo olvidar a ninguna de las personas con las que me he cruzado en esta plataforma.
No pienses que todo ha sido un camino de rosas. Nada es perfecto. Ha habido momentos muy duros y difíciles, de mucha soledad. Lágrimas y desánimo. Incluso ganas de tirar la toalla y no volver. Pero tú estabas ahí. No solo para leer el relato sino para mostrar tu parte más humana. Las personas marcamos la diferencia. Nuestras acciones, nuestras palabras y nuestros gestos provocan cambios en los demás. Así nacen las mejores amistades, desde la generosidad, dando el primer paso, siendo sinceros, sin esperar, ni exigir. Ha habido personas que me han hecho llorar de emoción con sus palabras, que sin conocerme me han dicho que me querían. ¿Cómo voy a vivir en la tristeza con todos estos regalos? Además, a Martín no le gusta verme llorar.
Mañana, Bruja Maldada publicará un relato especial en honor a su creador. Espero que lo disfrutes tanto como yo.
Me despido con esta cita de James Norbury que lo resume todo.
—¿Qué es más importante, el viaje o el destino? —preguntó el Gran Panda.
—La compañía —respondió el pequeño Dragón.
Un abrazo.
Elisa




Yo llevo poquito por aquí. Desconocía esta red social, hasta hace nada... y desconocia tu historia. Como mamá de un niño maravilloso, te abrazo muy fuerte. No me imagino el camino que tuviste y tienes que transitar todavia. Estoy contigo, Martin sigue aquí. Y eso sí que lo sé y puedo asegurarlo sin miedo a equivocarme, porque yo también tengo a alguien en el cielo que se empeña en estar aquí a diario, y eso, es una paz y una felicidad tambien. Un abrazo enormeee.
Abrazo enorme, y si, siempre reconocer la herida y agradecer la vida que se vivió, es sanador y sabemos que estamos nutridos y en pie para dar pasos mas grandes.
Entiendo tu proceso, no hace 4 años, hace 8 que un 24 de enero Enrique también se fue a vivir al cielo, y cada día a pesar del tiempo pasado es un fundarme de nuevo.
Y. como no quererte, Brujita, si transmitís esa luz que sos, y haces bien